Cuando cuidamos de un huerto, en gran parte es para obtener nuestro propio alimento, con la certeza de que son sanos y saludables, sabiendo que no se han tratado con ningún producto químico que pudiese dañarnos. Pero si es así, ¿por qué vamos a utilizar semillas tratadas químicamente, sin saber de donde provienen y que productos pueden haber utilizado para desarrollar a la planta madre?
Por esos es recomendable que si queremos tener un huerto que sea lo más natural, ecológico y saludable posible optemos por utilizar semillas ecológicas homologadas.
¿Qué son semillas ecológicas?
Las semillas ecológicas son una selección de las mejores plantas que han sido cultivadas según los criterios y los controles de la agricultora ecológica. Esto conlleva a que durante su cultivo no han estado tratadas, tanto las semillas como la tierra, con ningún producto químico de síntesis. También se acredita que dichas plantas no proviene de otras que hayan sido modificadas genéticamente. Además las semillas tampoco son tratadas con ningún producto para su conservación y almacenamiento. Todo esto garantiza, que el proceso de obtención de las semillas se ha realizado de una forma natural y sana, respetando en todo momento el cuidado del medio ambiente.
¿Por qué utilizarlas?
Las semillas ecológicassegún la SEAE (Sociedad Española de Agricultura Ecológica), deben servirnos de garantía para la obtención de alimentos y materias primas de calidad.
La utilización de este tipo de semillas garantiza un impacto medioambiental mucho menor, ya que tanto para su producción, como para su distribución y comercialización se intenta respetar el medio ambiente disminuyendo el impacto ambiental que estos puedan ocasionar.
Uno de los principios de la agricultura ecológica es la utilización de semillas ecológicas autóctonas, fomentando su recuperación y garantizando un crecimiento saludable, ya que son plantas adaptadas en su totalidad al territorio. Son más resistentes que las convencionales.
Tendremos la seguridad de saber de donde provienen nuestras plantas, que son totalmente naturales, ya que provienen de plantas sanas, saludables y no tratadas y que no pueden contener ningún residuo de cualquier producto químico.
En nuestro huerto, debemos fomentar el uso de semillas ecológicas y autóctonas intentando recuperar especies que tradicionalmente han sido utilizadas en nuestra zona, ya que serán las que mejor se desarrollen y menos plagas y enfermedades tengan, ya que están totalmente adaptadas a nuestro clima. De esta forma podremos devolverle a la tierra lo que con tanto esmero nos entrega a través de frutos y hortalizas